escribir siempre me ha gustado mucho. es lo que siempre he tenido cuando todo me ha fallado. es lo más sincero de mí. hace tiempo que no escribo, y lo echo de menos.
echo de menos muchas cosas de mi vida pasada, como ir al colegio cuando tenía 13, 14, 15 o 16 años, que no me preocupaba nada más que la nota del examen de inglés de la semana pasada o el "¿qué ropa me pongo?" cada mañana, pensando en el chico guapo del curso que a todas nos tenía loquitas.
ahora todo es diferente, muy diferente. parece mentira que solo hayan 6 años de por medio. ahora te preocupa cómo vas a combinarte el trabajo universitario con el trabajo de la empresa dónde trabajas. ahora te preocupa cómo pagar tu alquiler, o la letra del coche. ahora te preocupan todas las cosas que son importantes para labrar un buen futuro, tu futuro, para pensar en vivir bien y tener una familia (y poder mantenerla). ahora, con casi 22 años, resulta que existe un futuro para mi, por el que tengo que luchar.
no es un futuro tan sencillo como cuando nos lo planteábamos cuando teníamos 12 años; "quiero ser profesora de inglés" y ya está, ya no sirve. y antes nos servía...
echo de menos eso. la inocencia y la ignorancia, las echo de menos. porque la pérdida de esas dos cosas es lo que complica nuestras vidas, también lo que nos hace más fuertes, más maduros e incluso más valientes, pero nos lo complica todo. y yo ya no sé si lo prefiero así, complicado, o lo prefiero todo más fácil. cierto es que la vida perdería su gracia y su sentido, pero también la pierde cuando, por preocuparte de cosas de mayores, casi ni la vives.
qué fácil sería poder organizarnos la vida como cuando teníamos 7, 9, 11 años... ¿verdad? elegíamos con quién casarnos y cuántos hijos criar, cuánto dinero teníamos y qué casas tan enormes habitábamos..
qué agusto estaríamos si nos facilitasen toda nuestra vida como cuando eramos niños de 3, 4, 5, 6 años.. ¿verdad? vivíamos en una burbuja en la que nada ni nadie nos podía tocar ni herir...
qué bien se viviría en este mundo si todos fuésemos tan felices, tan ignorantes, tan inocentes, como un niño de 1 o 2 años.. ¿verdad? que si habla, no le entienden, y que si le hablan, no entiende nada.. pero NADA importa, siempre te sonríen.
y aunque recuerdo muy pocas cosas de mi vida pasada, sé perfectamente que la echo de menos. y que echaba de menos ponerme a escribir todo aquello que se me pasa por la cabeza, esperando que esa niña de aquellos maravillosos años vuelva, que, con el tiempo, me ha hecho ver que es la versión más sincera de mí, porque ha sido y será siempre la más pura y auténtica hasta ahora. y es la que nunca me ha fallado.
gracias a la pérdida de la inocencia y la ignorancia, nuestras versiones más sinceras se quedaron atrás. ahora todos somos hipócritas, con nosotros y con los demás.
echo de menos mi mundo perfecto..
echaba de menos escribir.


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